Lo más importante… EL FUEGO
LA LEÑA, CARBÓN Y GAS PARA TU ASADO
Nada como un buen fuego para inspirar a un parrillero aficionado. Vamos a dejar de lado los fuegos a gas o las parrillas eléctricas y nos centraremos en el fuego a leña o a carbón. Para los otros valdrán las recomendaciones generales sobre intensidad y otros detalles, pero lo que hace única a la parrilla y a los alimentos asados en ella es, para mi, precisamente ese sabor especial que le dejan las brasas y que no se consigue con los sucedáneos. A cada quien sus gustos, claro está.
Carbón
Brisquetas
Leña

La cantidad de brasa a colocar bajo la parrilla. Como dije antes, se deben desparramar bien para obtener un calor parejo, pero suave, la mejor forma de saber si tenemos el calor necesario es colocar la mano sobre la parrilla (sin apoyarla claro!!!) a unos 6 cm por encima de esta estará bien y ver si podemos dejarla por unos 8 a 10 segundos. Si podemos dejarla más, falta brasa, si no aguantamos esos segundos, se debe quitar una poca.
La experiencia es el mejor consejero y mientras la logran, el método de la mano permite tener una aproximación bastante buena, tanto antes de poner los alimentos como durante todo el proceso de cocción para el cual es importante mantener ese calor lo más uniforme que nos sea posible.
Todo esto tiene un sentido, y es que las carnes y por extensión todo lo que hagamos a la parrilla, debe hacerse lentamente, con paciencia de forma de obtener un buen resultado. Un secreto para “aromatizar” las brasas consiste en colocarlas secas encima de las brasas para que se quemen. Si se quiere generar humo, se recomienda humedecerlas primero. También colocar sobre éstas unas virutas de arboles frutales, ramitas de romero, orégano, salvia o tomillo. Claro que no abusen de este recurso que puede no ser adecuado para todas las parrilladas.
Gas
¿Leña, Carbón o Gas ?



